La micoremediación en la restauración de suelos agrícolas contaminados: una aproximación integral
- Alejandro Navarrete-Galllegos

- 24 nov 2025
- 6 Min. de lectura

La contaminación de los suelos agrícolas es una problemática que interpela a expertos y productores por igual, y no es difícil entender por qué: los campos que alimentan al mundo están sometidos a un uso cada vez más intensivo de agroquímicos, fertilizantes sintetizados y, en algunos casos, incluso residuos industriales que migran a los terrenos de cultivo. Pesticidas persistentes, metales pesados, hidrocarburos y nutrientes en exceso alteran el delicado equilibrio biológico del suelo, reduciendo la biodiversidad microbiana y vegetal, y dificultando la productividad a largo plazo. Más aún, estos contaminantes no solo afectan el suelo, sino que pueden ingresar a la cadena alimentaria y poner en riesgo la salud humana y ambiental.
¿Qué es la biorremediación y por qué la micoremediación es especial?
En este contexto, la biorremediación surge como una batería de soluciones que apelan al poder de organismos vivos para transformar y mitigar los efectos de la contaminación. Es un campo plural, donde conviven estrategias tan diversas como la fitorremediación que utiliza plantas, la bacteriorremediación y la micoremediación, que recurre al potencial de los hongos.
A diferencia de las plantas o bacterias, los hongos presentan una versatilidad notable: pueden colonizar matrices sólidas, entrelazarse en complejas redes de micelio que atraviesan el perfil completo del suelo, y secretar potentes enzimas capaces de descomponer compuestos orgánicos persistentes o capturar metales pesados mediante procesos de bioabsorción y acomplejamiento.
Mecanismos clave de los hongos en la micoremediación de suelos agrícolas contaminados
La acción de los hongos en suelos contaminados es profundamente multifacética. En el plano físico, el micelio explora los poros y agrega estabilidad a la estructura del suelo, facilitando el transporte de agua y nutrientes y contribuyendo al restablecimiento de la vida microbiana. Químicamente, los hongos son capaces de modificar la concentración y disponibilidad de elementos mediante el secuestro y la transformación de contaminantes en sus paredes celulares, o cambiando el pH y la química interna gracias a la liberación de exudados metabólicos. Sin embargo, quizá la gran virtud de la micoremediación reside en la capacidad enzimática de ciertos hongos: las especies ligninolíticas, como Pleurotus ostreatus, Trametes versicolor o Phanerochaete chrysosporium producen lacasas y peroxidasas que, literalmente, rompen vínculos difíciles de degradar en pesticidas, herbicidas y residuos industriales, transformando compuestos tóxicos en moléculas mucho menos dañinas y permitiendo la recuperación funcional del suelo.
Principales grupos y especies de interés
Pero no todos los hongos son iguales en este proceso. Los hongos saprófitos ligninolíticos destacan en ambientes ricos en materia orgánica y humedad media, donde la degradación de contaminantes orgánicos es especialmente eficaz. Por otro lado, los hongos micorrícicos, como Glomus spp. y Laccaria bicolor sobresalen en la inmovilización y atenuación de la toxicidad de metales pesados, a la vez que benefician la salud de las plantas mediante simbiosis. Las condiciones de aplicación, como el tipo de suelo, la disponibilidad de residuos agrícolas para usar como sustrato y el manejo de humedad, determinan en gran medida la eficacia del proceso.
Estrategias prácticas de implementación en campo
Diseñar un proyecto de micoremediación de suelos agrícolas contaminados supone seguir una secuencia lógica pero dinámica, donde el diagnóstico inicial del sitio, analizando textura, pH, materia orgánica y concentración de contaminantes marca el rumbo. Elegir la especie fúngica adecuada implica estudiar su tolerancia y capacidad metabólica, así como disponer de cepas adaptadas al clima local. La inoculación puede apoyarse en sustratos como paja, aserrín y compost, y suele realizarse mediante bloques de micelio, micelio granular o integración a compostajes y bermas fúngicas, que se incorporan al campo en sincronía con los ciclos agrícolas y el manejo de cultivos y residuos vegetales.
El monitoreo será esencial en todo momento: solo el seguimiento sistemático de parámetros como la concentración de contaminantes, la actividad enzimática y la biodiversidad microbiana del suelo permite validar y ajustar la estrategia. Los resultados más sólidamente documentados muestran reducciones relevantes en la concentración de pesticidas y metales, acompañadas de aumentos en la salud edáfica y potencial de restauración vegetal, aunque persisten limitaciones ligadas a la duración de los procesos y la sensibilidad ambiental de los hongos.
Ventajas, limitaciones y desafíos actuales
Quizás el mayor beneficio de la micoremediación sea su bajo coste relativo y la compatibilidad con enfoques circulares y regenerativos, permitiendo la recuperación de suelos marginales y el reciclaje de biomasa agrícola. Sin embargo, no está exenta de limitaciones: exige paciencia, monitoreo exhaustivo y precauciones respecto al manejo seguro de biomasa fúngica, particularmente en escenarios donde se acumulan contaminantes en setas y micelio. Además, aún existen vacíos regulatorios y desafíos científicos en la remediación simultánea de mezclas complejas de contaminantes y en la integración equilibrada de hongos con la microbiota nativa.
Hacia el futuro de la micoremediación
El futuro del campo parece decantarse por la sinergia entre micoremediación y otras estrategias biológicas, como la fitorremediación y los consorcios bacterianos, así como por el desarrollo de herramientas ómicas (conjunto de tecnologías para analizar el conjunto de biomoléculas de un organismo, como el ADN, ARN, proteínas y metabolitos) y modelos predictivos que permitan seleccionar cepas y optimizar condiciones de aplicación. Estos avances son cruciales para responder a la demanda de agricultores, consultores e investigadores que buscan restaurar suelos, garantizar productividad sustentable y, al mismo tiempo, proteger la salud ambiental en el largo plazo.
En conclusión, la micoremediación representa una alternativa poderosa y versátil para enfrentar la contaminación de suelos agrícolas, combinando ciencia y práctica en busca de sistemas productivos realmente sostenibles. Con investigación rigurosa y adaptaciones innovadoras, los hongos ocupan un lugar central en la restauración ecológica del agro, y el desafío está en seguir explorando, midiendo y mejorando sus aplicaciones reales.
Bibliografía recomendada
Para profundizar en el estudio y aplicación de la micoremediación agrícola, se recomienda consultar las siguientes fuentes, seleccionadas por su actualidad y rigor científico:
Barrera F., Guzmán H., "Papel de los hongos formadores de micorrizas en la biorremediación de suelos agrícolas contaminados con metales pesados: revisión sistemática". Revista Hacia la Promoción de la Salud, 2019. Estudio detallado sobre las simbiosis micorrícicas en suelos con metales pesados.
Moreira J., et al. "Mycorrhizal-assisted phytoremediation and intercropping strategies improved the health of contaminated soil in a peri-urban area". Frontiers in Plant Science, 2021. Análisis experimental de fitorremediación y hongos micorrícicos en contaminación mixta.
A Review about the Mycoremediation of Soil Impacted by War-like Activities: Challenges and Gaps. PMC, 2024. Revisión internacional sobre aplicaciones, desafíos y vacíos de la mycoremediación en diversos tipos de contaminantes.
Santillán-Medrano J., Jara A., "Enmiendas orgánicas en la inmovilización de cadmio en suelos agrícolas contaminados: una revisión". Ingeniería e Investigación, 2020. Explica la interacción de materia orgánica y microorganismos para inmovilizar metales.
Influence of Dosages of Biofertilizers Composed of Mycorrhizae and Diazotrophs on the Corn Productivity. ESPOCH Magazine, 2021. Relata experimentos con inoculación de micorrizas y bacterias en maíz, relevante para integración con prácticas agrícolas.
Preguntas frecuentes sobre micoremediación agrícola
¿Qué diferencia la micoremediación de otras estrategias de biorremediación en suelos agrícolas?
La mycoremediación utiliza hongos que poseen redes de micelio y enzimas únicas, capaces de degradar pesticidas y contaminantes orgánicos persistentes, inmovilizar metales pesados y mejorar la salud microbiana del suelo. Es especialmente eficaz cuando combinada con prácticas como el compostaje y el uso de residuos agrícolas, y permite una mayor penetración en el perfil edáfico en comparación con plantas o bacterias.
¿Qué tipo de hongos son más eficaces para tratar contaminación agrícola por pesticidas o metales pesados?
Los hongos ligninolíticos saprófitos (Pleurotus ostreatus, Phanerochaete chrysosporium) son muy efectivos para degradar pesticidas y residuos orgánicos, mientras que los hongos micorrícicos (Glomus spp., Laccaria bicolor) destacan al reducir la biodisponibilidad de metales pesados. La selección óptima depende del tipo específico de contaminante, condiciones del suelo y clima local.
¿Se pueden usar residuos agrícolas como sustrato para favorecer la mycoremediación? ¿Qué ventajas aporta?
Sí, la paja, el aserrín y el compost derivado de residuos de cosecha pueden emplearse como sustrato para potenciar el crecimiento fúngico y mejorar la degradación o inmovilización de contaminantes. Esto contribuye al reciclaje local, reduce costes y favorece la economía circular en la gestión agrícola.
¿Cuánto tiempo tarda un proyecto de micoremediación en mostrar resultados visibles en campo?
El tiempo varía según el tipo de contaminante, condiciones ambientales y especie fúngica seleccionada, pero suelen requerirse períodos de seis meses a dos años para observar mejoras significativas en la concentración de contaminantes y los indicadores de salud del suelo. El monitoreo sistemático es clave para ajustar el proceso y validar los avances.
¿Existen riesgos o limitaciones relevantes que considerar?
Sí, entre los principales están la necesidad de manejar adecuadamente la biomasa fúngica contaminada; la posible alteración de la microbiota nativa del suelo; la sensibilidad de los hongos a las variaciones ambientales; y la dificultad de remediar mezclas complejas de contaminantes con una sola estrategia. Además, en algunas regiones se deben considerar los marcos regulatorios para el uso de inóculos y organismos fúngicos en campo abierto.
¿Dónde encontrar más información técnica y casos de éxito?
Las revistas científicas y bases de datos especializadas en microbiología, ciencias agrarias y biotecnología ambiental —como Frontiers, ScienceDirect, PubMed, Scielo— ofrecen revisiones y artículos recientes sobre mycoremediación y biorremediación agrícola. En ellas se pueden consultar estudios experimentales, protocolos de aplicación y desarrollos regulatorios actuales. ---------------------------------------------------------------------- Sobre el autor:
Alejandro Navarrete-Gallegos es Cofundador y Gerente General de MICOSECHA. Con más de una década liderando proyectos en fungicultura profesional, está comprometido con la innovación en el cultivo sostenible de hongos comestibles y medicinales. Su misión es impulsar una agricultura más limpia, eficiente y rentable en Chile y América Latina.




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