¿Micelio o esporas? Parte I

Este artículo introductorio va dirigido principalmente a las personas interesadas en avanzar en sus conocimientos sobre Micología, ya sea con fines de estudio o aficionado. Asimismo, busca aclarar las diferencias generales entre usar esporas o usar micelio para el cultivo de hongos comestibles. Ambos están estrechamente unidos, pero su uso tiene unas diferencias muy significativas.



Algunas definiciones importantes

1- Variedad:

Tener un hongo con una propiedad interesante no es suficiente para poder hablar de una variedad. Cuando se habla de variedades, tanto en vegetales como en hongos, deben estar presentes todas estas características:

  • Distinción

Una variedad se debe distinguir en al menos una característica técnica a la variedades ya existentes y conocidas hasta el momento (puede ser distinta en cosas como el tamaño, el color, el sabor, entre otros).

  • Homogeneidad

En una variedad esta característica implica que todos los individuos deben mantener esa característica, o sers lo suficientemente uniforme.

  • Estabilidad

Una nueva variedad debe mantener todas sus características inalterables a lo largo de sucesivas reproducciones (una variedad no es tal si presenta cierto sabor y con el paso del tiempo su descendencia adquiere otro sabor, por ejemplo)

  • Denominación

Aquella nueva variedad que cumpla con las características anteriores deberá adquirir un nombre que sea distinto al de cualquier otra variedad existente, y que no genere confusión.

2- Esporas:

Son como las semillas de las setas. Generalmente se consiguen en la forma de sellos o también suspendidas en agua o alguna solución nutritiva en jeringas o viales. Las esporas se pueden entender como células microscópicas que se reproducen entre ellas y que contienen la información genética de la especie que queremos cultivar. Cada espora es diferente de la demás. Esto hace que de un mismo sello de esporas se obtengan innumerables variedades o cepas de una misma especie de seta.


Y no todas las especies son buenas productoras. Unas pueden crecer rápido, otras lentas, otras colonizar rápido el sustrato, otras producir grandes frutos, otras únicamente un pequeño número de ellos, etc, etc, etc

Además, las esporas entre si se recombinan, por lo que al igual que en todo proceso de reproducción sexual, los hijos se parecen, pero no son idénticos a los padres. Esta fuente de variabilidad hace aún más inciertos los tipos de setas que se pueden conseguir desde un conjunto de esporas, por lo que se pierde todo el sentido al hablar de parámetros de cultivo óptimos. Eso de temperaturas y humedades optimas no corre, porque en un sustrato colonizado desde esporas habrán muchas variedades distintas de la misma especie.


3- Micelio:

Podríamos considerarlo como la «raíz» de la seta. Son redes de hifas finas y generalmente blanquecinas fruto de la germinación de dos o más esporas de la especie que queremos cultivar. De un único sello de esporas germinan millones de ellas, cada una produciendo un tipo de micelio con información concreta y particular, distinta a su vecino.


Aquí ya comenzamos a ver que trabajar con micelio tiene una primera ventaja, que es saltar el paso de germinación de estas últimas, con lo que nos ahorramos cualquier tipo de contaminación temprana en el cultivo.


Las esporas suelen estar entremezcladas en los sellos y jeringas con bacterias y demás agentes patógenos (como esporas de otros hongos competidores), que germinará a la misma vez (o incluso más rápido) que ellas.

Usando micelio (ya sea de forma líquida – licuado – o germinado en placas Petri, estamos evitando este principal y más importante problema de contaminación en el cultivo de setas, y nos permitirá ahorrar en recursos, tiempo, y dinero.


¿Cual usar entonces?


Las esporas se obtienen por millones en lo que se llama comúnmente un ‘’sello de esporas’’ El problema viene en que es prácticamente imposible germinar una única combinación de esporas, por lo que, partiendo de un único sello de esporas, obtendremos micelio ‘’entrelazado’’ (raíces) de muchas y diferentes variedades o cepas de esa misma especie de seta que queremos cultivar.


Lo anterior significa que las setas que obtendremos no serán homogéneas, es decir, unas saldrán antes, otras después, otras serán más grandes, otras más pequeñas, y muchas de ellas directamente no saldrán debido a que sólo crecerán con parámetros muy concretos y diferentes entre ellos de temperatura, luz, humedad, aireación… etcétera.

Esto es, entre otras cosas, lo que muchos vendedores de sellos no cuentan. Si encuentras jeringas (o viales) de esporas (o de micelio fruto de la germinación de un sello de esporas) obtenidas de una supuesta variedad o cepa que promete cultivos fuera de lo normal, te están engañando.


Estás comprando un conjunto de miles de variedades o cepas diferentes sin germinar, y cada una con sus propias características de cultivo, Aunque la especie sea siempre la misma. Las características de las setas que obtengas serán las propias de esa misma especie, pero no la de la cepa o variedad (de esa especie) de la que obtuviste las esporas.


¿Puedo obtener una única variedad o cepa de una especie que produzca setas grandes, fuertes, sanas, en buen número, de manera rápida, y que toleren diferentes niveles de luz, humedad, temperatura, dióxido de carbono…?

Claro que sí. Es lo que intentan los laboratorios dedicados al mejoramiento y obtención de variedades, tanto en centros de investigación públicos como privados.


El problema es que para conseguir una buena variedad o cepa antes hay que aislar cada una de las variedades o cepas del conjunto y hacerlas crecer por separado. Parece fácil, pero no lo es. Primero, porque estamos hablando de cientos, si no miles o millones de variedades o cepas que pueden coexistir en un mismo sello de esporas de una especie concreta.

Segundo, porque cada variedad o cepa tiene distintos óptimos ambientales, y la que por ejemplo fructifica bien a 14 grados centígrados puede que no lo tan bien a 18.

Tercero, porque solamente un pequeño porcentaje de estas variedades o cepas dará frutos interesantes para el cultivo (en lo que a tamaño, número y velocidad de crecimiento de sus frutos se refiere, entre otros muchos factores).

Y cuarto, porque para averiguar los parámetros idóneos de todas estas variedades o cepas sólo sirve el método de prueba y error, es decir, cultivarlas de principio a fin hasta tratar de obtener setas de ellas.

Concluyendo


Partir cualquier cultivo desde las esporas recombinan generando una fuente enorme de variabilidad que hace imposible hablar de parámetros óptimos o de una variedad específica. El micelio en cambio, si es obtenido desde otro micelio, es una copia genéticamente idéntica, permitiendo hablar correctamente de variedades, parámetros óptimos, rendimientos y características.


Cuando se trabaja desde esporas, la cadena de propagación de errores y contaminaciones es exponencial y se agrava mientras más atrás se parta en la cadena, Entonces un sello de esporas o una jeringa contaminados, que son muy difíciles de detectar a simple vista, solo van a dar evidencia de problemas cuando haya pasado varias semanas y los frascos o bolsas con micelio aparezcan todos contaminados.

Un micelio contaminado en cambio es evidente a simple vista desde el primer dia. Lo delata el olor, color y aspecto. El riesgo queda reducido a la manipulación posterior, que es mucho menos exigente también. Alguien dirá; hay que probarlos, lo cual ya son entre 2 semanas y un mes perdidos.


Se dice que el micelio se genera desde esporas: Por supuesto que es verdad, pero si se trata de generar un micelio nuevo, de calidad y genética estable, lejos la mejor opción es sacar un trozo de carpóforo de una seta que me guste mucho o presente una cualidad que deseo preservar, ya sea sacada del supermercado o del campo y clonarlo en una placa de agar. Con eso se asegura que cuando fructifique la nueva seta la genética sera idéntica a esa que me gusto y cualquier diferencia solo se podrá deber al control de los parámetros ambientales.

Terminamos diciendo que el uso de las esporas es un tema cultural y si se ha masificado pese a sus numerosas desventajas, es porque el uso de las esporas es la práctica habitual en el cultivo de hongos psilocíbicos


Esto tiene una razón legal, no técnica: tanto las setas como los micelios que contienen alcaloides están prohibidos y para poder mantener vivo el cultivo de estas especies en las comunidades, el resquicio legal que queda disponible son los sellos y jeringas de esporas.


Pero no todo es malo con las esporas. Trabajar con ellas en micología es fundamental para identificar y estudiar a los hongos que las producen, incluso se ha podido estudiar esporas fosilizadas de especies ya extintas. La variabilidad que proveen es una ventaja enorme a la hora de adaptarse a distintos ambientes y condiciones. Además, para poder generar las nuevas variedades o por ejemplo tomar un registro de un ejemplar encontrado en el campo, es fundamental poder usarlas correctamente,


Lo importante es entender para qué sirve cada cosa y de donde viene para elegir correctamente qué camino tomar según mi objetivo


En la segunda parte de este artículo abordaremos algunos principios básicos sobre clonamiento para que cualquier persona que tenga interés pueda obtener y preservar un micelio que le sea interesante, ya sea desde un hongo del supermercado, del campo o comprado.

… continuará

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